lunes, 11 de febrero de 2013

#Imagina de Niall.

Junio, 2010.

Esperas nerviosa a que digan tu nombre, mientras repites una y otra vez la letra de la canción en tu cabeza y das golpes para mantener el ritmo con el pie. Ves a lo lejos un grupo de gente muy ruidosa que da ánimos a un chico. Él está colorado y no para de reírse. Tú sientes algo de envidia, puesto que nadie excepto tu abuela se ha dignado a acompañarte a hacer tu sueño realidad.

Observas el trozo de papel que tienes entre las manos, centrándote en ese número del que estabas enamorada: 12340876. Ahora mismo te pones a darle vueltas a tu vida, y te das cuenta de que estás llevando a cabo aquello que los demás te decían que no podías hacer, y te sientes orgullosa.

- (TN) cariño, te he traído un vaso de agua, pero la mitad se me ha derramado de los nerviosa que estoy. - ríe. - ¡Parece que fuese a audicionar yo en tu lugar! - y te sonríe. Tú te limitas a ponerte en pie, coger el vaso de las temblorosas manos de tu abuela para dejarlo en la mesa, y darle un enorme abrazo. ¿Cómo se puede ser tan adorable? Sientes un nudo en la garganta, y un par de lágrimas se deslizan por tu cara, calientes y húmedas. Os separáis, y ella te limpia la cara con las manos.

- Muchísimas gracias abuelita, te lo debo todo. Eres la mejor. - ella te mesa los cabellos y no para de sonreir. Te besa la frente, se agacha para coger su bolso. Rebusca entre todos los cachivaches que tiene ahí, y te entrega una pulsera de color azul. - Abuela, no hacía falta, de veras. - asiente y te la ata alrededor de tu muñeca izquierda.

- Confío en que te dé mucha suerte, aunque parece ser que no la vas a necesitar. - comenta, señalando con la cabeza en dirección al hombre que desafina tanto. Reís las dos con complicidad, y ves que llaman a la mujer que permanecía sentada enfrente de ti.

La puerta, que está relativamente cerca de donde estás sentada, se abre, y tú le diriges una sonrisa, acompañada de un: "Buena suerte". La mujer sonríe y encoje los hombros. Desaparece al cerrarse la puerta.

*15 minutos más tarde*

Miras por la ventana que está a tus espaldas, cantando la canción. De repente, oyes tu nombre seguido de tu número. El corazón te late a mil, y escuchas cómo retumba en tu cabeza. Todos los pensamientos negativos que habías conseguido alejar de tu mente, han vuelto. De golpe, sin ni siquiera permitirte acpetarlos o ignorarlos. Tu abuela te aprieta la mano, y te pones en pie.

Caminas con la mirada perdida, y las manos entrelazadas. Aquel chico rubio que estaba en un grupo llega a tu lado sonriente, y se detiene a escasos centímetros.

- Yo... Ehm... Bueno, pues... Eso, que muchísima suerte... - dice, pasándose una mano por el pelo, y esbozando una sonrisa ladeada preciosa.

- Gracias. - te das cuenta que, tras haber visto su sonrisa, todos los males se han disipado. Te sientes descargada, liberada. Sin nigún peso. Sin miedo. Le das un tímido abrazo, y entras por la puerta.

*20 minutos después*

Sales con la cara enrojecida y la cabeza agachada, cpn un papel amarillo en las manos. Una vez que estás fuera, tu abuela se acerca corriendo y te pregunta. Con la mirada en lugar de con simples palabras.

Tú estás estupefacta, respiras entrecortadamente y asientes, limpiándote las lágrimas que habías derramado anteriormente.

- ¡No me lo puedo creer cielo! ¡Eres increíble! Sabía que lo conseguirías, ¡esto hay que celebrarlo! - exclama con una efusividad nunca antes vista en ella. Tu sonríes y de nuevo rompes a llorar, ahogándote y tosiendo.

El mismo chico de antes se acerca, y te estrecha entre sus brazos con fuerza.

- Enhorabuena, estaba seguro de que tú podrías hacerlo, (TN). - le miras a los ojos y sonríes. Son azules, preciosos. Y ahora mismo solamente están fijos en los tuyos.

- ¿Có-cómo sabes mi nombre? - preguntas.

- Bueno, me inscribí justo después de tí, y me fijé en la lista. He de reconocer que ese día me gustaste, eres guapísima, pero verte aquí llorando sin miedo a lo que la gente pueda pensar de ti, mirándote a los ojos y dándome cuenta de lo preciosa que es tu sonrisa... Eso me ha enamorado. - dice.
Poco a poco, se acerca a tí, y te da un suave beso.

Ahora sí que podías decir que gracias a Factor X, te enamoraste.

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